En Fuerteventura, una familia enfrenta una difícil situación ante la amenaza de demolición de su vivienda tradicional. Pascuala, de 80 años, y Lorenzo, de 90, propietarios de una choza situada en el municipio de Pájara, han solicitado la intervención urgente del ministro para la Transición Ecológica, Pedro Sánchez, a través de su representante, el ministro Joan Subirats, con el fin de evitar que la Dirección General de Costas ejecute la demolición prevista para el próximo lunes 21 de septiembre.
Una vivienda con valor etnográfico y cultural
La choza familiar, ubicada cerca de un yacimiento prehispánico, no es solo un hogar para Pascuala y Lorenzo, sino también un testimonio vivo de la arquitectura tradicional y la historia de la isla. La familia ha destacado el importante valor etnográfico de la construcción, que representa un vínculo directo con las raíces y la identidad cultural de la comunidad local.
Este inmueble, construido con técnicas y materiales ancestrales, forma parte del patrimonio intangible de Fuerteventura. Por esta razón, los propietarios y vecinos han apelado a las administraciones locales para que consideren medidas que permitan la conservación y protección del lugar, en vez de la demolición.
Apoyo de las instituciones locales y la comunidad
Ante la segunda notificación oficial de demolición recibida, la familia ha solicitado ayuda tanto al Cabildo Insular de Fuerteventura como al Ayuntamiento de Pájara. Además, han hecho un llamamiento a la ciudadanía para que se solidarice con su causa y se una a ellos en defensa de su vivienda y de la preservación del patrimonio histórico-cultural de la isla.
Representantes de ambas instituciones han expresado su intención de mediar y buscar soluciones que permitan evitar el derribo, con el objetivo de conciliar la protección del litoral con la conservación de bienes de valor etnográfico.
Contexto y repercusiones
La Dirección General de Costas, encargada de la gestión y protección del dominio público marítimo-terrestre, ha intensificado las acciones para recuperar espacios y evitar construcciones que, según su normativa, se encuentran en zonas protegidas. Sin embargo, este caso ha generado un importante debate sobre el equilibrio entre la conservación ambiental y la tutela del patrimonio cultural.
Para Pascuala y Lorenzo, el riesgo de perder su hogar representa no solo un desalojo físico, sino también la pérdida de un legado familiar y cultural que se ha transmitido por generaciones. La situación ha puesto en evidencia la necesidad de revisar criterios y buscar soluciones que respeten la historia y las personas que habitan en estos espacios.
Un llamado a la sensibilidad y la acción conjunta
En estos momentos, la familia espera una respuesta positiva por parte del ministro y las autoridades locales. Su objetivo es que se reconozca el valor de su vivienda y se establezcan mecanismos que permitan su conservación, evitando así la ejecución de la demolición.
La defensa de esta choza tradicional se ha convertido en un símbolo de la lucha por preservar el patrimonio cultural en Fuerteventura, un llamado a la sensibilidad social y política para proteger el legado de las generaciones pasadas frente a los retos actuales.
La comunidad local y los defensores del patrimonio esperan que este caso sirva para abrir un diálogo más amplio sobre cómo integrar la conservación ambiental con la protección de las viviendas y construcciones que forman parte de la identidad de las islas Canarias.